(lasprovincias.es) Ni una fortísima gastroenteritis ha podido dejar al mayor seguidor de Héctor Faubel sin ver el triunfo del piloto de Llíria. Rafa, el abuelo del pupilo de Aspar, pasó el sábado ingresado en el hospital. Una dolencia estomacal le llevó incluso a perder el conocimiento. Pero sabía que Héctor Faubel salía desde la pole en Mugello y no se lo podía perder. De ahí que se recuperó rápidamente y ayer ya estaba sentado frente el televisor del chalet de Llíria junto a su mujer, Rosalina, su hija Pili y su yerno Miguel, padres del prometedor deportista.
El médico le dijo a Rafa que se tomara un suero y que estuviera a dieta, pero encontró en el deporte su mejor medicina. Durante la hora de la carrera no tuvo ni una molestia. “Se me ha curado todo”, manifestó el abuelo del piloto, que no pudo evitar soltar alguna lagrimita, como también hicieron el resto de la familia. “Es que fue muy emocionante. Al cruzar Héctor la línea de meta hubo un gran estruendo en casa y la gente de los otros chalets salieron a ver qué pasaba y les grité que había ganado mi nieto”, indicó Rafa.
Rápidamente, Miguel y Pili se bajaron a Llíria para tirar una traca en la plaza del bar Paddock, donde se reúnen cada Gran Premio los seguidores de Héctor Faubel. La fiesta era total. Pólvora, gritos y lloros.
El liderato del Mundial ya está ahí. Rafa sólo tiene elogios para su nieto: “Es un joven muy centrado y consecuente con lo que hace. Piensa mucho lo que hace. Ha sido así toda la vida. Estoy contentísimo. Ha hecho un carrerón y en el momento decisivo ha sido el más listo.”
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